
Nuremberg era en tiempos
de Heinlein el principal productor europeo de obras de
metalurgia e instrumentaria (armas, vajilla, alambre,
instrumentos como compases brújula, útiles, etc). Aplicando
las experiencias acumuladas en estos campos, así como
invenciones propias, entre las que muy probablemente está
la aplicación del «stack— freed», que permitía la supresión
del caracol, Heinlein llegó a realizar relojes portátiles
más pequeños, más robustos, más regulares y, ciertamente,
también menos costosos que anteriormente. Así él pudo haber
favorecido de manera determinante la difusión de los
instrumentos horarios de este género, asegurando a su ciudad
una nueva e importante industria.
El primero que menciona a Peter Heinlein como un personaje
real y no de leyenda es Johames COCCLAEUS, en su
Gosmographia Pomponiae Metas, 1511. Por otro lado, el
investigador italiano Enrico Morpugo trató de demostrar que
hubo relojes de tipo «tambor» en Italia años antes de las
obras de Heinlein, los cuales, lamentablemente, no han
llegado a nuestros días. Por ello sería tan vano considerar
según dice Hansvon Bertel que Peter Heinlein sea el inventor
del reloj de bolsillo, como atribuir a la fábrica Rolex la
creación del reloj de pulsera automático, bien que ésta
tiene el mérito, fundándose en una patente de Harwoord, de
llevar al reloj automático a su estado comercial por una
serie de progresos técnicos sucesivos.