
La historia de la
relojería del Jura suizo está indisolublemente ligada al
genio de Daniel Jean Richard. Este joven orfebre de las
montaņas neuchatelinas comprendió, al desmontar un reloj de
bolsillo que un traficante inglés le había dado a reparar,
la importancia de una tal industria para su país
desheredado.
Fue el primer organizador
del Ģestablecimientoģ: la división del trabajo relojero.
Supo fabricar él mismo o hacer fabricar ciertas piezas en el
Jura, mientras que otras se compraban en Ginebra. Gracias a
esta división del trabajo, los valles del alto del cantón de
Neuchatei contaban a su muerte (1741) con varios centenares
de relojeros mecanicistas.
Probablemente gracias a esta iniciativa personal, las
montaņas neuchatelinas pudieron alumbrar un gran número de
relojeros célebres, tales como Pierre Jaquet-Droz, Ferdinand
Berthoud, Abraham Louis Perreiet y Abraham Louis Breguet.
En 1754 había en Neuchatei 464 relojeros; en 1764, 1.203,
que suben a la cifra de 2.087 en 1788 y a 3.634 en 1778 y a
4.316 en 1808.
La villa de Le Locle le ha levantado una estatua en una
plaza ajardinada.